sábado, 23 de julio de 2016

ACERCA DE LA PERSONALIZACIÓN DE LOS CONFLICTOS, LA CRÍTICA Y LA AUTOESTIMA.

ACERCA DE LA PERSONALIZACIÓN DE LOS CONFLICTOS,
LA CRÍTICA Y LA AUTOESTIMA.

"Es gran virtud del hombre sereno oír todo lo que censuran contra él, para corregir lo que sea verdad y no alterarse por lo que sea mentira".
Goethe

¿Cuando personalizás un conflicto, te enojás, o atacás,  los ignoras, lo aceptás?
 La respuesta inicial casi siempre es negativa.

No estamos entendiendo que cuando alguien nos dice que no, se lo está diciendo al asunto y no a mi
persona. Pensá si no estará  diciendo:  que él opina que hay otras alternativas diferentes respecto de  la
solución  que  proponemos.
Es probable que esa persona tenga además datos, contextos o cifras que – de tenerlas nosotros –
quizás llegaríamos a una conclusión muy  similar.
Entonces, no sería mejor indagar? Preguntar en qué se basa para que dé esa opinión ?  El conflicto
está ahí para resolverlo y todo gira alrededor del asunto y no de las personas.
Si personalizamos los conflictos nos sentimos atacados y criticados.

Sin embargo, la crítica es parte de nuestra vida diaria, principalmente por dos motivos:
Todos los días nos enfrentamos a diferentes actividades, opciones, decisiones que tenemos que tomar, etc., entre las que tenemos que elegir.
Para hacerlo, tenemos que calificar dichas opciones en algún punto entre dos opuestos: bueno-malo, adecuado-inadecuado, útil-inútil, etc.
La evaluación es parte del pensamiento de todo ser humano y como estamos acostumbrados a
prestarle más atención a lo negativo que a lo positivo, vemos más fácilmente los defectos y los
problemas, que las cualidades y las oportunidades.

No depende de lo que nos dicen, sino de lo que preferimos pensar al respecto.
¿De qué depende que podamos maliterpretar un mensaje?:  De la intensión, de las palabras que se usan y la manera de decirlas. Y esto es indispensable  porque  aun la crítica más destructiva puede tener un efecto mínimo en una persona en el contexto y modo adecuados.
Porque independientemente de la crítica y de quien la hace, y cómo la lleva a cabo la diferencia está en cómo prefiere interpretarla quien la recibe. En la importancia e interpretación que le damos, tanto a las palabras y gestos que recibimos, como a la persona que la hace.

Cada persona responde de manera diferente, de acuerdo a los siguientes elementos:
Las experiencias vividas a lo largo del tiempo, nuestro nivel de autoestima, el tipo de relación con la persona que nos critica, nuestros sentimientos en esos momentos, la tendencia natural a ponernos en un lugar de víctima, de la intensión que le damos a la persona que nos está criticando, la manera en que preferimos interpretar lo que nos está diciendo.


¿Qué hacer frente al enojo de haber personalizado el conflicto?
Escribí en un papel  y respondete estas preguntas
¿Me enojé porque fue… quién me lo dijo?
¿Porque no había  en su discurso datos reales que sostengan lo que dice?
¿Porque no me muní de toda la información para hacer un trabajo excelente?
¿Por la manera en que lo hizo?
¿Por el momento que eligió?
¿Porque creo que es injusto?
¿Que lo hizo por molestarme o hacerme sentir mal?
¿Porque puede tener algo de razón y no lo ví antes y eso me molesta?
¿Me hace bien victimizrme?

Pensá,  qué parte de todo lo que escribiste y de la crítica  puede ser verdad y cuál podés utilizar para mejorar.
Si la crítica no es constructiva y no está basada en hechos reales sino en inferencias o juicios , lo mejor es no hacer caso a ésta y seguir adelante con tu vida.

Muchas personas, para sentirse vivas y poderosas, necesitan ir por la vida agrediendo a los demás.
La crítica es una forma de agresión y lo peor que pudiéramos hacer es entrar en el juego.
La crítica es una realidad habitual y no podemos gastar nuestra energía en combatirla, ni en
defendernos de ella, pues se convertiría en una guerra de desgaste. Probemos, porque conviene,
aprender a estar por  encima de la crítica. Esto es posible si la manejamos desde tres frentes.
1. Desde los sentimientos.
2. Desde la razón.
3. Desde la experiencia.
Cada persona percibe las cosas desde sus temores y necesidades y sólo ve lo que necesita o quiere
ver, para sobrevivir y para afianzar su personalidad.

Autoestima
Cuando hablamos de autoestima nos referimos a la valoración afectiva que hacemos de nosotros
mismos. Podemos considerar que somos personas valiosas, inteligentes y con muchas cosas que
aportar o por el contrario, puede que consideremos que no valemos para nada, que no nos
merecemos nada e incluso podemos pensar que nadie nos querría si realmente nos conociera.

La autoestima va a funcionar en nuestra vida diaria como un filtro de lo que nos sucede, es como si
la autoestima fueran anteojos  de sol que llevamos siempre puestos.
Si nuestra autoestima es baja o negativa entonces nuestros anteojos son negros y todo lo que nos
sucede lo vemos de ese color.

¿Cómo puedo mejorar la Autoestima?
Lo primero que tenemos que saber es que la autoestima no es algo con lo que se nace, sino que nosotros mismos la hemos ido construyendo. Por esto mismo, es importante que sepamos que la autoestima va a cambiar a lo largo de nuestras vidas y nosotros, con nuestro trabajo, también la podemos modificar.

El requisito para mejorar nuestra autoestima es dejar de criticarnos a nosotros mismos. Es
importante que identifiquemos los pensamientos del tipo: "soy inútil, "soy feo", "todo lo hago
mal", "me doy asco", "si la gente me conociera de verdad, no me querría", etc. Cada vez que
pensamos así, estamos maltratando a nosotros  y duramente a nuestra autoestima. Cuando
encontramos  un pensamiento de este tipo tenemos que valorar de una forma más positiva la
situación y cambiar este pensamiento por uno más racional, menos radical. Un ejemplo:

Sofía acaba de entregar un proyecto a su jefe después de dos meses trabajando en él, y éste,
hojea por encima y le dice que tiene que cambiar un par de cosas y que se lo entregue al día
siguiente.
Entonces Sofía piensa: "si es que todo lo hago mal, dos meses y mi trabajo no sirve, no
sé ni cómo me mantienen trabajando aquí..."
Aquí Sofía podría valorar otras posibilidades, como por ejemplo: "Genial, con lo exigente que es mi
jefe solo me ha pedido dos cambios tontos, eso es que le ha gustado". U otra posibilidad: "Uf, me  
olvidé  ponerlo así, bueno, es un cambio rápido y mañana lo tengo listo."

Según la situación y la persona caben muchas posibilidades, pero estas no dejan de ser
reales, sino que son más racionales. Si ponemos esto en práctica de forma intencional, con el
tiempo será automático y nuestra alta autoestima nos ayudará a ser más positivos y, como no,
más felices.

Nadie te puede hacerte sentir inferior sin tu consentimiento.
-Eleanor Roosevelt-