martes, 23 de febrero de 2016

NARANJAS PARA EL PERSONAL


José trabajaba en una  empresa desde hace dos años.

Siempre fue muy serio, dedicado y cumplidor  de sus obligaciones.

Llegaba puntual y estaba orgulloso que en 2 años  nunca recibió una amonestación

Cierto día buscó al Gerente para hacerle  un reclamo:

-Señor, trabajo en  la empresa hace dos años con bastante esmero y estoy a gusto con mi puesto, pero  siento que he sido postergado.
Mire; Fernando ingresó a un puesto igual al  mío hace sólo 6 meses y ya ha sido promovido a  Supervisor.

-¡Uhmm!-mostrando preocupación- le dice el gerente. Mientras  resolvemos esto, quisiera pedirte que me ayudes a resolver un  problema.
Quiero dar fruta al personal para la sobremesa del almuerzo de  hoy.
En la bodega de la esquina venden fruta. Por favor, averigua si tienen  naranjas.

José se esmeró en cumplir con el encargo y en 5 minutos estaba  de vuelta.

-Bueno José, ¿qué averiguaste?

-Señor, tienen naranjas  para la venta.

-¿Y cuánto cuestan?

-¡Ah!............... No  pregunté por eso.

-Ok, ¿pero viste si tenían suficientes naranjas para  todo el personal? (preguntaba serio).

-Tampoco pregunté por eso  señor.

-¿Hay alguna fruta que pueda sustituir la naranja?

-No sé  señor, pero creo...

-Bueno, siéntate un momento.

El Gerente tomó  el teléfono y mandó llamar a Fernando.

Cuando se presentó, le dio las  mismas instrucciones que le diera a José y en 10 minutos estaba de  vuelta.

Cuando retornó el Gerente pregunta:

-Bien Fernando, qué  noticias me tienes?

-Señor, tienen naranjas, lo suficiente para atender a  todo el personal, y si prefiere también tienen bananas, manzana , melón y zandía.

La naranja está a 1,5 pesos el kilo, las bananas a 2,2, el melón a  0,9 el kilo, la manzana  y la zandía  a 2,8 pesos el kilo.

Me dicen que si la  compra es por cantidad, nos darán un descuento del 8%.

He dejado separada  la naranja, pero si usted prefiere  otra fruta debo regresar para confirmar el  pedido.

-Muchas gracias Fernando, pero espera un momento..

Se  dirige a José, que aún seguía esperando estupefacto y le dice:

-José, qué  me decías?

Nada señor, eso es todo, muchísimas gracias, con su  permiso…


Autor desconocido