martes, 18 de julio de 2017

El apego al resultado es lo que me desequilibra


 “El relato que me estás ofreciendo es opuesto al estado mental que vas a necesitar para lograr que tu plan tenga éxito”. Así  comenzamos esta mañana la sesión.  (Dejo los temas de la psicoterapia para quienes pueden llevarla a cabo y le pregunto)
¿Cómo  crearías un nuevo circuito?  ¿Cómo modificarías tu pensamiento y estado de ánimo para que tengan un efecto virtuoso sobre tus próximas acciones?

Conviene entrar en acción y  buscar la forma más fácil de ponerme en movimiento, porque  no va a venir ninguna fuerza externa a activarme, como muchos quisieran.
Porque entrar en acción a pesar de mis miedos es lo que va a hacer cambiar mi vida. A
veces prefiero quedarme en la ignorancia de no probar, porque si aprendo y se, me voy a ver obligado a hacer.Mejor me hago el distraído y me quejo.

Al final la responsabilidad es sólo mía,  y me doy cuenta de que es una cuestión emocional más que práctica. El problema no es la cantidad de cosas que tengo que hacer, el problema  es la necesidad de control, de ahí  nacen todos mis conflictos: el resultado equivocado.
Al menos ahora soy capaz de mirar hacia dentro, de reconocer que son mis patrones mentales los que me llevan a perder el centro.

La autocompasión  los pretextos y el látigo asoman muy fácilmente en mi diálogo interno.
Mi cliente repetía frases como “No sé si soy capaz” y “Quizá sea demasiado para mí”. ¿Tu destino depende de alguien más? ¿ Y si construyo una buena relación conmigo mismo y me inspiro en los éxitos y los resultados que logré? Cuando pongo pasión en algo, no hay espacio para las dudas.

No voy a  palmearte el hombro y decirte que sí,  en cambio voy a estimularte para que des a luz lo mejor de vos porque pudiste y lo podés repetir.
Es vital bien comprender si el resultado es  algo que obtenés (puesto, dinero, fama) o quien querés ser vos. Porque quien no sabe lo busca, no entiende lo que encuentra.